7 Julio 2009

Hemos de acentuar lo que merece la pena ser subrayado en nuestras vidas, soslayar nuestras sombras, necesarios contrastes de nuestras luces, hemos de profundizar en lo que verdaderamente somos. Si nos fundamentamos en lo que somos....¿ A quién podremos envidiar?. Una vez que nos reafirmamos en el ser, ya no podemos envidiar. La envidia nace, esencialmente, de no habernos construido por dentro. Entonces, todo logro externo, en lugar de ser admirado, se envidia. Envidiamos porque no somos, porque no hemos llegado a ser. La vanidad innoble (soberbia), así, se presenta como un reflejo de nuestra inferioridad, sabernos no construidos, incompletos, frustrados, pero necesitados de esconder esta carencia.
Hemos de preservar nuestras circunstancias positivas más íntimas, bien seas propias o compartidas con otro. Debemos trazar un círculo protector en torno a ellas, claro de bosque que las mantenga en secreto. El secreto preserva que la energía positiva no se disperse en el ambiente social, sobre todo si éste deviene destructivo o anulador, pues la inercia de las gentes tiende a no creer la verdad de un hecho consumado cuando éste es bueno. La verdad entonces parece mentira, y, porque se quiere que sea mentira, la envidia busca la anulación de lo positivo, borra todo rastro de su fragancia. Socializar lo bueno no siempre tiene el resultado querido. En caso de estar ante una sociedad menos envidiosa, no hacer caso del consejo, pues las alegrías se intensifican cuando se comparten.
Dos seres pueden amarse, siendo diferentes en el carácter, si aman lo mismo. Lo amado, como objeto, precisa una ascesis desde la tierra al cielo, ha de ser contemplado y admirado. Hacia esa sublimación se puede partir desde distintos caminos (todos ellos llevan a Roma), pero, dos seres que se cruzan, lo hacen y se aman cuando sus ojos admiran lo mismo. Su amor es un reflejo de lo que ven.
De modo contrario, dos seres se odian cuando ya no aman lo mismo. El odio es un instrumento odioso de autoconservación.
Escribo como si fuera oído, un eco con sonrisa pudiera oírse al fondo, creo que no estoy solo, después de un día como el de hoy, un desierto de tiempo, que, al fin, ha tenido un oasis, claro de bosque. Todo oasis encierra el mismo sortilegio. Fuera del claro del oasis está el desierto, la ausencia de la verdadera vida, la simple presencia de una invención tan larga como la Historia convencional. Ya estoy fuera de la Historia, y concluyo que mi decisión de no comprometerme en política ha sido completamente acertada.
El amor físico deja la mente clara y limpia, liberada de todas las obsesiones, descarga energética que proyecta el nacimiento del pétalo, paso lento necesario para la construcción de la rosa. No cabe la rosa sin pétalos como no cabe el amor sin entrega.
Dentro del círculo todo queda atrapado. Todo es verdadero porque no puede esconderse, ya que en el círculo no hay esquinas. Lo que el círculo encierra está indefinidamente sometido a su movimiento. Todo gira. Las fuerzas positivas lo hacen en un sentido, y las negativas en sentido contrario.
Las dudas que tenemos, al no resolverse, al estar condenadas a la circularidad se convierten en obsesiones, -el tiempo circular es una condena-. Sin embargo, las fuerzas positivas, los buenos sucesos, se repiten constantemente (aburrimiento).
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5 Julio 2009

La luna cae roja simiente fresca,
la luna amarilla torna otra cara,
la dama la mira por la ventana,
la dama la mete en una cesta.
La luna se oculta en noche espesa,
nocturno sin luna que ya no es clara.
La dama se empapa, romances besa,
pura, la luciérnaga brilla en su estampa.
¡Cántame, tú luna, nanas de amor,
susurra a mi oído los versos llenos
que Guillermo escribe para su flor!
Que, si no, la cesta ya no la suelto,
y presa estarás y sin color,
muda y sin órbita ni movimiento.
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2 Julio 2009
29 Junio 2009
El silencio es largo, tormenta armada
de arena tan muda como las sombras,
laguna profunda de alma callada,
montura que lleva eternas alas.
Mas me acolcha puro en sus veladas,
mece mis despojos y los deforma,
depura lo impuro, lo grande agranda,
es un eco alquímico que no me estorba.
Es mi compañero de travesía,
también mi reflejo cuando me callo,
quizás soy yo mismo, mi mediodía.
Al alba, libélula, silencios callo,
nazco a la alegría, oh melodía,
porque tú me cantas como los gallos
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28 Junio 2009
Jaime bebe a chorro en fresca fuente,
mi Jaime de siempre, agua en cascada
se cae al duro suelo perdida siempre,
mas abre la boca a su garganta,
reguero tan claro que él se bebe,
pasión de la sed que le atraganta,
el niño inocente dulce parece,
estampa de un día, calor del alma.
Disparo mi cámara, el cíclope ojo
guiña a la vida, guarda el instante,
memoria del tiempo que se hace añojo.
Capturo a mi Jaime al refrescarme,
mi fuente es la foto, éste tesoro
que el agua detiene junto al infante
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25 Junio 2009
Oh amable amigo, dulce, gracioso,
proa en el hocico de bella estampa,
la popa en la aleta al juego ocioso,
raudo en su carrera, presta frenada,
quise ser delfín, aún lo añoro,
pues tuve ese sueño frontera clara,
nadar solitario conmigo solo,
bajo las estrellas del mar de plata,
quise vivir mudo sin el lenguaje,
huir de tierras secas, siempre mojado
aletear blancas olas alzarse,
quise tener cuerpo de delfín bravo
sentir esa gracia mimetizarse,
disfrazarme entero de lo que yo amo.
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24 Junio 2009
El inevitable amor alondra
vuela en la penumbra rozando el cielo,
las estrellas gimen, responsos lloran,
viendo traspasar los puros huecos
que las alas suaves del ave rozan,
el inexorable canto se bate cierto
por aquellas nubes que lo decoran,
el inesquivable sentir del viento
flirtea muy coqueto ensimismado,
la nada vacía parece llena
pues miles de gotas la han colmado,
todo está completo, la tarde plena,
no cabe un suspiro, ni un solo dardo,
¡ay, todos los aires tienen sus flechas!.
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23 Junio 2009
Caía la flor tan suspendida
que pena me daba ver la tristeza
de un día sin gloria con agonía.
En una vereda la flor marchita,
ningún caminante paraba a verla,
y ella miraba muy sorprendida
que aquellos andantes así se fueran,
pues, sin su reflejo, no se veía.
De pronto un pastor prendió el talle
de la impura rosa que, por narcisa,
se creía bella en el estante,
trémula cobarde, lloraba espinas
que al pastor pudieran dulces pincharle,
mas baló la oveja, se fue sin prisas.
servido por almiranteliterario
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