La luz del mundo alza su ser esbelto

por las anchas rutas del cielo claro,

sendas muy oscuras alumbra al paso,

densidad suya el día pleno.

Al alba madruga presa del tiempo,

y corre desnuda buscando el alto

hermoso misterio del Sol más bravo,

mas se cansa luego y cae en descenso

buscando la siesta que trae la tarde,

café vespertino con tiento toma,

con limón muy agrio, el orujo arde,

y quema el poniente, naranja sola,

cuchillos oscuros hieren su carne,

invisible muerta, nadie la toma