Soneto de corrido
El inevitable amor alondra
vuela en la penumbra rozando el cielo,
las estrellas gimen, responsos lloran,
viendo traspasar los puros huecos
que las alas suaves del ave rozan,
el inexorable canto se bate cierto
por aquellas nubes que lo decoran,
el inesquivable sentir del viento
flirtea muy coqueto ensimismado,
la nada vacía parece llena
pues miles de gotas la han colmado,
todo está completo, la tarde plena,
no cabe un suspiro, ni un solo dardo,
¡ay, todos los aires tienen sus flechas!.






lucerodelalba dijo
me alegra tanto poder disfrutar de nuevo de tus versos... un besito.
24 Junio 2009 | 11:10 PM