Soneto escrito en la almohada mientras María José lee en la cama
Serenata canta el viento rojo,
ocaso amarillo, oro vertido,
sucumbe el planeta muerte a trozos,
y se caen los cielos ya desteñidos,
pues llega la noche con sus despojos,
nos trae sus estrellas y sus hechizos,
nos presta la luna, que es un tesoro,
prendida solita del aire liso.
¡Que venga mi sueño pronto corriendo!
¡Que arrime el hombro cantando nanas!
¡Que sienta yo todo un universo
cerrando los ojos como persianas,
oliendo en lo oscuro su puro aliento,
viviendo mi ausencia hasta mañana!