1.-

Quiero amarte desde esta distancia muy prudente

que nunca de soslayo te roza. Alondra grácil vuelas,

dejas la estela imposible de un futuro que tiende

puentes tan invisibles como el aire que besas.

Yo no sabía amar sin asir la turgente

corpórea piel dulce de aquel ser que se desea,

ignoraba antes la última puerta del transigente

amor que amor concede desde la otra ribera,

que se contiene puro sin ser manifestado

y sin cruzar el río que separa las almas,

pues yo antes no sabía contener el velado

sentimiento que crece con la verdad en llamas,

no detenía dentro el agua pura de encanto

e ignoraba que el claro amor siempre se calla.


2.-

Amor siempre callado que es sepultado oscuro

en estas luminosas sombras del alma que ama...,

y que en silencio alumbra el gozo más profundo

de haberse enamorado; querer que no reclama,

querer que nunca llama a la puerta del mundo

donde su enamorada aguarda la palabra,

¡Oh amor del silencioso ser que se ha tornado mudo

cayendo en el retiro de amar sin decir nada!

Nadie gusta placer tan grato ni nadie ama

tanto como el silente amante que ya sabe

que la flecha ha prendido su corazón en llamas.

Si ella le ama en claro ardor que el fuego esparce

basta la luz que llega para hundir sus palabras,

basta sentirse lleno, generoso al callarse.