FOTOCOMPOSICIONES EROTICAS




Soy almirante y marinero. El maestro es aprendiz. El aprendiz es maestro. La aventura está en el principio y en el fin.
9 Febrero 2009
15 Diciembre 2008
26 Noviembre 2008
22 Octubre 2008
ROSA HUYENDO
Una rosa que se marcha,
que arranca sus raíces de cuajo,
que olvida el sabor de la tierra donde ha nacido,
ha perdido el valor de la memoria.
Una rosa huida es valiente y hermosa
si no ignora que el agua del suelo le daba la vida,
y que una maleta y dos pies andando
ponen el cronómetro de la muerte a bailar su tango,
pues la savia de su historia rociando,
pinta el camino con sus líquidos guijarros.
Una rosa caminando se muere andando,
se marchita uno tras otro con sus pasos,
deja el aroma como la estela de lo navegado.
Una rosa que se escapa no estaba contenta
en el suelo donde hallaba su reposo,
y pide a la vida el consuelo de su pena;
llega un segundo distinto a los otros
que la rosa no resiste la presión del viento ronco,
entonces las manecillas saltan como muelles
y se descompone la rotación del tic-tac que parecía un tesoro....
Una rosa que huye no soporta ser vertical como otras flores que crecen,
se resiste a ese quietismo militar
que le disfraza de soldado en tiempo de guardia.
Una rosa andando rompe con todo,
y sucede que no hay vuelta ni regreso
para quien encuentra el horizonte más hermoso.


RELOJ INFINITO
Erase un reloj infinito,
dulce cuna de la eternidad,
donde el silencio de las horas descalzas
parecía un desierto que nadie podía atravesar.
Infinitud del espacio-tiempo,
nadie abarca el mar externo
donde habitan los sentimientos profundos,
las manecillas en espiral son las margaritas modernas
que con sus dos pétalos deshojan la incertidumbre.
Ella, -la rosa-, ha huido buscando una esencia,
(nadie es más libre que cuando sigue un destino incierto),
las guitarras sin barriga tocan su son nocturno,
da igual que la vida se desgaste
para estas damas que guardan el tesoro que tras la espiral se esconde,
da igual que las guitarras se derrumben,
que las cuerdas pierdan la serenidad que las tensa,
sólo los arcanos escondidos,
esos secretos milenarios de inaccesible aurora,
desvelan el secreto del reloj infinito del tiempo.
La rosa aún no lo sabe.

LA TELARAÑA
La manecilla infinita ha tejido una red de tiempo
sobre los pies de la rosa, ha anclado su destino
a la circularidad eterna que nunca se posa,
dulce de membrillo, miel de mariposa,
telaraña mágica, telúrica sombra,
quietud mistérica, ¡Es esbelta majestad que asombra!

LA FLOR DE LA PACIENCIA
Anida la flor de la paciencia,
sutil hechizo que duerme al tiempo
y en su bálsamo lo acuna
mientras se sucede la espera;
la batalla del guerrero aguarda
no se sabe que incierto paréntesis, sumido en sus corcheas,
liberará a la rosa de la esclavitud que la condena.
El oleaje lento de los segundos se encadena,
la prueba exige salvar la barrera impuesta,
hay una atmósfera de azucenas que pesa,
un hechizo de dulce aroma se posa
y es ese perfume consentido la mar hermosa de la espera.

El camino empieza tejiendo su lengua sempiterna,
serpea tierras, valles, deletrea el aire en cada piedra,
se acerca y se aleja, duerme y despierta,
la aventura caminante es un sortilegio de leguas y leguas.
Rosa huida, ingrávida al tiempo y a sus cadenas,
sabe de su destino, de su aventura lenta,
sabe que todo acaba donde empieza
si se sabe andar con corazón y cabeza.
Inicia el camino hacia el fin,
la rosa tiende a la consecución de su objetivo,
no finaliza el inicio porque su corazón no quiere
asestar a la belleza del camino
la pesada capa de la sombra,
acepta el gravamen lento del interludio
como una corona sagrada y toma su exigencia,
huye de la facilidad insípida de los pasos lisonjeros,
aquellos que hubieran parecido más livianos,
nada grande se construye sin tiempo,
nada ni nadie llega sano tomando el tiempo por sus atajos.

La rosa que huía del pueblo,
esa cumbre de iglesia con hierbas de casas tiradas,
no puede escapar de su tiempo...,
el destino ha tejido su red verde esperanza,
y ella bebe ambrosías hechas deleite.
Saber su misterio escondido,
hallar aquella incógnita que el nacer pedía como un trino
le ha dado la paz que sólo los dioses ceden,
se ha sembrado en un jardín que es un edén que siente;
todo, lo más pequeño, está detenido,
ni espacio ni tiempo, nada puede derrumbar el fervor de la rosa,
su nueva simiente.
La mujer de la ventana espera paciente.

EL BESO DE LA SOLEDAD
Una rosa tuvo la idea de huir,
dejar el pasado arrancándose la espina de su tallo dolorido,
huir para la aventura azul esperanza de un hueco

que la permitiera respirar aleluyas
o sentirse inmensa en el desierto
donde las soledades se besan,
y fue al encuentro del beso de otra soledad
para saber si dos labios solitarios
podían besar igual que los suyos,
si sumar los silencios trae el parto de la palabra,
pero aún es pronto para saber si la rosa sintió nacer un vocablo de su vientre
cuando expelió la ambrosía de su movimiento sobre otra flor.
Se sabrá otro día si se da una oportunidad a la paz.

NO SE SABE SI LA ROSA RENUNCIA
Puede que una rosa renuncie a la casa de la esperanza,
quizás su historia es un desdén humilde y obligado a la ventura,
esa que algunos tienen desde un yo bosquejado de tintes primarios,
pero el ego infantil siempre coge el biberón con la mano
y no soporta compartir el pezón que mana el alimento del amor,
los labios no crecidos siempre se adelantan a la succión inmerecida
y siempre hay una rosa que tiene que contraer el flujo de la savia
para nutrir con su marchitar el crecimiento de los tallos verdes.
La rosa huida acrisola una historia de renuncias sucesivas
que tejen una cadencia dúctil a la resignación,
este paréntesis de tiempo que se cierra con la única luz de la esperanza,
una renuncia nueva abre y cierra un nuevo paréntesis de tiempo indefinible,
y entonces una pasión crucifica los deseos más enraizados en el alma de la flor,/
pero no hay dictadura que contenga los sentimientos profundos de una rosa que huye/,
se ancla la barca en el punto exacto de su destino concreto,
(todas las rosas tienen uno)
y sólo hay que esperar a que el hilo de ariadna,
esa guía espiritual hermosa como la estrella de oriente,
cierre el paréntesis que la renuncia obligada
había aceptado como una espina puesta en el tallo.

ROSA CRUCIFICADA
Una rosa que huye en busca de su horizonte
siempre lleva una cruz que cautiva su movimiento,
hay un dolor punzante cual corona de espinas
que se adentra con el peso de la incertidumbre,
(todas las voces le dicen que no llegará donde quiere)
y puede ser que un lancero extraiga el zumo dulce de su savia
hasta la última gota exprimida del dolor,
-da igual el dolor que se siente
porque siempre llega un tercer día para la resurrección del destino que se quería-/,
hay que esperar a que el santo sepulcro
revele a la rosa el misterio de su función,
quizás nunca nadie lo sepa en compañía de otras rosas,
quizás lo oculto nunca se revela más que en el corazón del hombre que sufre,
quizás la soledad silente exprime sabiduría insoslayable
que eleva el alma de una flor a su resurrección.
Ella no busca la santidad,
ni tampoco la perfección mundana,
para ese viaje no hacían falta las alforjas,
el pueblo arraigaba aquella perfección en la consumación de la hipocresía,
pues todo parecía correcto y limpio,
por encima de la corriente subterránea del cieno.
La rosa no quiere renunciar a su destino,
-es contradictorio huir de los pasos que se toman-,
no quiere ser santa, ni orgullosa de su beatífica bondad,
pero siempre que una rosa se queda sola frente a todos los huecos
no tiene más remedio que alzar la frente,
seguir fototropismos en dirección a la luz.
No se sabe si la mujer espera en la ventana.

ROSA CIEGA
La rosa tiene una venda invisible que no le deja ver el alma de enfrente,
una rosa ciega que no se sabía privada de la luz
y que ha descubierto que necesita un lazarillo,
es un ser trémulo, indefenso en medio de la selva del corazón.
Rosa vanidosa llena de orgullo, tenía los pétalos podridos de hedor,
la savia llenaba el aire de fragancia espesa y no licuada,
ahí radicaba su quietud sumida en el movimiento aparente.
Era un rosa con un granero de palabras hermosas
que hervían las células del aire,
robaban todos los huecos inasibles del silencio,
-esa hermosa compostura de los vocablos ausentes-,
imponían una verdad mayestática que, insegura, era una flecha en busca de un significado/,
nada menos dominable que el poder de una pata de elefante
cuando a su paso hace temblar lo que no estaba dicho.
La rosa quiere mirar mirando al alma,
esa es su voluntad sumida en las sombras nocturnas de la ignorancia,
quiere detener la lluvia del horizonte deshecho en lágrimas que son dardos,
quiere secar ese pozo de pena inmenso donde antes había luz,
iluminar de nuevo el sol inmenso que había permitido la fotosíntesis.
Algo se ha detenido (quietud aparte, lo quedo en un instante alza su movimiento),/
Un destino nuevo pliega lo viejo,
dobla la sábana del error consumado
y se levanta el aire venturoso del nuevo germen de la rosa.,
pero aún es pronto para que vea la belleza de otro alma
cuyos pétalos hubiera imaginado distintos,
el tiempo ha retrocedido a la casilla primera del juego de la oca,
pero la rosa tiene voluntad de abandonar los dados
al azaroso destino de la lucha de sus caras rodando,
quizás la suerte plante su tallo en esa casilla presurosa que proyecta un final venturoso/,
pero es pronto, muy pronto, el quieto reloj no canta sones nuevos,
y la mujer espera en la ventana, sus codos apoya.

ROSA APRENDIZ
Una rosa huida puede aprender,
nadie es un sol estático que expone una eternidad esférica que no se consume,
quizás sólo la quietud es sabia,
el fin cede paso a la parálisis obediente
porque tras el horizonte no se puede andar.
Todas las rosas huidas que andan
componen la procesión de las procesiones,
corriente presuntuosa de vida, puro orgullo,
se expone el narciso a la contemplación de los otros
imaginando que el paisaje o la tierra
no absorben las sales minerales del conocimiento.
El que se mueve va en busca de algo que no posee,
pero la mujer que espera en la ventana es sabia.
FIN DEL LIBRO DE LA ROSA HUIDA. Primavera de 2.005
7 Octubre 2008
Este verano descubrí el cuaderno Moleskine, que fue utilizado por los intelectuales y artistas de principios de siglo XX para dejar sus anotaciones, entre ellos Picasso, Hemingway, Matisse, etcétera. Es un cuaderno negro con una goma elástica para cerrarlo y un sobre interior. Se edita en muchas variantes que pueden verse en http://www.moleskine.com .Resulta un cuaderno que tiene cierto encanto y que te reporta un encuentro íntimo con tu soledad, la elegida. Se puede adquirir en cualquier VIP¨S de Madrid por un precio que ronda entre los 12 y los 14 euros. Me puse a dibujar y me salió todo lo que véis. Algunos dibujos no son buenos ciertamente, pero son entrañables para mí. Plasmo una casa de verano en Santa Eulalia de Cuera ( Asturias), su jardín y mi mujer en él. Panorámicas que veo desde la casa, como la panera y la montaña, los pueblos colindantes, las casas vecinas, la cocina, cuadros colgados en la habitación de mis hijas, que me resultan muy sugestivos, y, ya en Llanes, dibujo a mi madre en la playa de Toró, y también plasmo la Playa de Toranda, en Niembro. Al final, los últimos bocetos, muestran el Hotel Rebeco, en Fuente Dé, Cantabria, debajo del teleférico, en donde pasamos unos días mi mujer y yo. Plasmo el exterior, la terraza de la habitación, abuardillada en madera noble, y el comedor antiguo. Espero que os guste este pequeño recorrido de verano.















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